Sobre lo que parece telepático

Con frecuencia, en el momento de relatar un sueño, de pasarlo pues en texto, me topo con un algunas dificultades. La primera, de donde se desprenden los demás problemas, es otorgar coherencia a una experiencia que originariamente es ilógica, inconsciente; de ahí se genera el obstáculo de contar de manera unitaria experiencias que son fraccionarias, pero que a la vez, dentro de la unidad que es el sueño, son una misma. Un ejemplo de lo último sería el sueño en el que primero se está en un lugar, y sin reparos ya se está en otro, y así sucesivamente.

Otro impedimento para poder escribir un sueño, de la manera estricta en que se vivió, es la experiencia puramente sentimental, es decir, se puede estar viendo un zapato, un cerro o cualquier otra cosa y por dentro paladear una gama intensa de sentimientos; con frecuencia a veces uno se despierta llorando, sudando, carcajeándose o sintiendo dolores de cuerpo.

En tercer lugar están los sueños que son esencialmente gráficos, donde parece no caber la racionalidad de los planos que se conciben en la vigilia. En el intento de contar vivencias de este tipo, muchas veces se llega a relatar una imagen más bien pobre de lo que originalmente fue. De las tres particularidades enumeradas puede haber mezclas, casi todos los sueños son así, sin embargo hay una característica que me lleva a hacer todo este recorrido, que es de cómo uno sabe o se entera de informaciones intrínsecas del sueño.

Esta cualidad casi telepática de los sueños me es notable. Por ejemplo uno se sueña frente a otra persona y puede entablarse una conversación sin ningún medio hablado, escrito o de señas, las cosas sólo se saben de tal manera que parece que de una mente a otra la información se transfiere. Con ciertos lugares o situaciones pasa lo mismo, es frecuente decirle al compañero, mientras se le cuenta qué se vivió la noche anterior, “entonces entré en una casa muy bonita y supe que era la residencia de mis abuelos” o “soñé que estaba contigo y me decías, sin hablar ni nada, que mi perro se había muerto.” En el momento en que se entra a un lugar, o se vive cierta situación, la información, que parece comprimida, invade la mente.

Este problema que a primera vista pertenece a una índole redaccional o gramatical, es una cuestión que concierne a la traducción: es necesario transformar procesos narrativos de naturaleza ilógica a estructuras racionales, es por eso que a veces es innegable la corrupción del material onírico a causa de la imposibilidad, más que de honestidad.

También es casi imposible desligarse de las cualidades mencionadas propias de los sueños, y mientras no se encuentre un recurso narrativo que proporcione una idea más acercada a lo que primeramente se sueña, se tendrá que hacer un esfuerzo de traducción, y de adaptación de lo onírico a lo racional, que traiga a la vigilia un poco del esplendor que algunos sueños dejan dentro de las personas.

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Sobre lo que parece telepático

3 comentarios en “Sobre lo que parece telepático

  1. supernova... dijo:

    Que bien que escribes esto… podía imaginarlo bien, sin dificultades, pero hasta que llegue aqui, pude entender un poco más… mas bien darle más significado, especificamente, al de la temperatura, ya que, no lo podía sentir tan significativo como todos los demas.

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