Milicia policíaca

Hubo golpe de estado. Hordas de militares vestidos de blanco penetraron y reconfiguraron una capital: lavaron la sangre salpicada en las paredes de los edificios, suburbios y avenidas; pintaron incluso el pavimento de blanco; se estableció una vigilancia permanente con rifles en mano de agentes parecidos a policías, pero de la milicia, y francotiradores ávidos de un disturbio mínimo para reventar cráneos civiles.

Fui un soldado del ejército opositor, disfrazado de civil. Camino en el centro de la capital reformada y me dirijo a un escondite donde atesoro planos, libros, documentos y un pedazo de tela parecido a una bandera. Estos objetos pertenecían a las fuerzas rebeldes.

Metí la mano en un recoveco y saqué las cosas con cuidado; seguramente ellas me ayudarían a recobrar fuerzas, y combatir a la milicia gobernante. Un sniper me descubrió en el momento; por radio las unidades policíacas terrestres se enteraron de mí y me capturaron.

No recuerdo el tipo de tortura que merecía un soldado opositor, porque no me acuerdo de la mía. Pero con certeza que después de casi destrozar mi cuerpo me dieron un tiro de gracia.

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3 comentarios en “Milicia policíaca

  1. supernova... dijo:

    Hoo my gooshh!! y llegaste a sentir el entumecimiento del tiro? y despues de este el relajarse de darse por vencido??

  2. Arete de fantasía dijo:

    A veces, cuando me levanto, tengo a alguien que me cuenta sus sueños. No es algo “normal” que entre seres humanos nos contemos lo que vivimos en la noche o la madrugada, por lo general no se le da importancia, sin embargo yo creo que el escuchar o leer los sueños de alguien es adentarse en esa persona, más allá de lo que muestra ser, más allá, de lo que ella misma se imagina.
    Gracias electrolito por contornas tus sueños. Ten por seguro que cuando no tenga a esa persona que suele contarme sobre sus noches, acudiré a este espacio.
    Sigue escribiendo, pero sobre todo sigue soñando.

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