Llaves de tuercas

Penetramos, mi acompañante y yo, en un campo de futbol abandonado. A nuestra izquierda corría un pequeño canal de agua limpia, que estaba encausado por una construcción de piedra por donde el agua pasaba. Cerca de nosotros estaba una portería, y casi al lado de uno de los barrotes había una llave de tuercas. Me acerqué y la tomé. Vi que mis pies estaban descalzos.

Cuidé más donde pisaba. A lo largo del campo vi muchas eses; algunas pisadas, otras resecas y unas tantas intactas. Puse al tanto a mi compañero sobre mi condición, y al ver sus pies, me di cuenta de que el también estaba descalzo. Revisamos el terreno y vimos a lo lejos a un viejo que se nos acercaba. Traía en la mano algo, no sé qué era. Cuando estuvo a una distancia prudente nos lo lanzó. Nos cubrimos del golpe y después yo blandí mi llave. Mi compañero encontró otra herramienta como la mía, pero más grande.

Amenazamos al viejo y comenzamos a avanzar. Yo no podía caminar, así que tuve que ser cargado. Corrimos al lado del canal y encontramos un pequeño puente. Lo subimos y desde ahí nos lavamos los pies, como para asegurarnos de que no hubiéramos pisado eses.

El viejo por detrás nos invitó a pasar a su casa. Alzamos la vista y, a lo lejos, estaba su casa.

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Llaves de tuercas

Un comentario en “Llaves de tuercas

  1. Arete de fantasía dijo:

    Y ese es tu acompañante?
    Se me hace que cuando el viejo los invitó a entrar a su casa, ustedes, inteligentemente salieron huyendo del lugar.
    Cruzaron otro puente y después de recorrer una sabana encontraron una super carretera, en la cual había un coche abandonado con un tentador letrero que decía: manéjame!
    Tu acompañante no resistió y subió al auto; antes de que comenzara a encogerse hasta quedar como un duendecillo, tú le tomaste una foto.

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