Lunares blancos

Era de noche. Estaba en un campo amplio, sin árboles, ni rocas, ni alteraciones. Sólo había un pasto negro; de pronto la luna llena y las estrellas lo iluminaban. Tampoco había nubes. Me dirigí a la única casa que existía: sus cimientos eran unos troncos de dos metros que elevaban todo el edificio; estaba construido con madera. De la puerta principal salían dos escaleras que iban a dar al pasto.

Vi en una ventana de esa casa que había alguien dentro. Subí las escaleras y toqué la puerta: un señor de sobrero de paja, camisa azul a cuadros y pantalón de mezclilla me invitó a pasar. Estuvimos largo rato viendo por la ventana. Comencé a ver unos lunares blancos, como de 50 metros de diámetro, en el césped perfecto. Uno, dos, tres, siete, estuvimos rodeados por los lunares.

Mi acompañante parecía no estar alarmado por esto.

Los lunares crecían en intensidad; eran más y más luminosos. Toda la casa se encendió con un blanco fantasmal. El señor seguía inmóvil. Quise escapar, correr, algo, pero el sombrerudo me detuvo del hombro con violencia y me dijo:

—¿No ves que estamos rodeados? ¿A dónde piensas correr?

Había un dejo de derrota en la voz de mi acompañante, como si supiera exactamente lo que fuera a suceder.

El lunar frente a la ventana se iluminó más que los restantes, y vi una sonda metálica descender de unos 300 metros hasta el césped.

Anuncios
Lunares blancos

4 comentarios en “Lunares blancos

  1. Arete de fantasía dijo:

    Me recuerda un poco a “Llave de tuerca”… yo creo por lo elementos del acompañante y el señor.
    Buen final…
    Por cierto creo que me gustaba más el otro formato, ahora se siente muy gris; los sueños a veces son cromáticos no?

  2. Biaani dijo:

    Existe un alto contraste entre opuestos, lo negro del pasto y lo blanco de estos lunares que son como copias de la luna que es lo único que brilla, es como si hubiera varias salidas a un problema, me encantó.

Los comentarios están cerrados.