Sobre los elementos oníricos

Hoy antes de quedarme dormido pensé en una obviedad en la que creo que muy pocos piensan con frecuencia. Cuando alguien sueña con una persona que no es él, y particularmente en el caso en donde ese individuo no se conoce, nunca se ha visto, la expresión de la personalidad es mayor. Me explico: cuando, por ejemplo, en mi sueño El ave y la liebre soñé con tres personas que nunca había visto ni en la tele, ni en un anuncio, ni en ningún lugar; y por alguna razón siento que eran una extensión de mí, como una manera de representar algo mío con distintos actores.

El hombre que se quedó con la mujer que siguió a la liebre, al momento en el que él hablaba, yo podía distinguir que las palabras eran emitidas por mí, sin embargo vi que él era quien articulaba y quien interactuaba con mis palabras. La mujer caminaba y yo sentía como si mis piernas fueran las que se movían. A primera vista, al menos en mi caso, pienso que esas “otras” personas tienen cierta autonomía, como si estuvieran aparte de mí, sin embargo ahora me doy cuenta de que es prácticamente imposible que no se sueñe con algo que no sea concienzudamente monitoreado por uno mismo.

Parafraseando a Borges diría que el sueño es como un teatro en donde uno es espectador, actor y escenario. Yo creo que al soñar se hace exactamente eso; y que el sueño (insisto en que puede sonar obvio) es un desdoblamiento de uno mismo.

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Sobre los elementos oníricos

Un comentario en “Sobre los elementos oníricos

  1. Ki dijo:

    Definitivamente mi querido Electrolito. Verás… Tenia un buen rato que no “pasaba” por aqui. Y casi habia olvidado lo mucho que disfruto “escucharlos”. Espero pueda ser en vivo pronto. Un abrazo.

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