Desprendimiento

Todo inicia al atardecer, dando una caminata en una calle desconocida para mí. Ésta es larga y con una leve cuesta, tiene la peculiaridad de no estar pavimentada, tener muchas piedras y tierra suelta. Durante mi caminata puedo darme cuenta que en el lado izquierdo hay una serie de casas, que según yo, son de interés social por su fachada y tamaño. A mi lado derecho hay una hilera larga de autos, uno inmediatamente detrás del otro. Mi interés por los coches me hace acercarme a ellos. Empecé a ver por los cristales y pronto tengo la sensación de estar flotando, y atravesando los cristales voy de auto en auto, de medallón a parabrisas, uno a uno, viendo los interiores, pero…, esto no llama tanto mi atención como el porqué estoy flotando. “¿Estoy soñando?” me pregunto, y si es así, ¿en dónde estoy?, ¿porque estoy tan consiente?, miles de dudas me invaden, pero el verdadero terror empieza cuando me hago la pregunta adecuada y es ¿cómo regreso donde mi cuerpo?

Me detengo. Hasta el momento mi movimiento ha sido tan natural como dejarme llevar por una suave corriente de agua, pero en el momento en que quiero moverme en cualquier dirección, que no es la que lleva esta inercia, me resulta casi imposible. Esto aumenta mi angustia en gran medida, y las preguntas suenan con mayor intensidad dentro de mí cabeza. Dentro de mi desesperación cierro los ojos y pienso en lo mucho que me gustaría estar en casa, en la seguridad de mi cama, en donde tengo el recuerdo de estar antes de llegar aquí. Repentinamente siento que el movimiento se detiene nuevamente; pero esta vez es distinto, no tengo la sensación de la corriente aquella que me daba la inercia del movimiento. Abro los ojos y me encuentro flotando sobre mi casa, puedo ver la ventana de mi habitación: me inunda una sensación de felicidad y de euforia. Como imitando movimientos de natación, me muevo lenta y torpemente hacia la ventana para atravesarla. Una vez dentro de mi cuarto, veo con agrado mi cuerpo en mi cama. Es tanta mi felicidad que sonrío, y al mismo tiempo puedo ver cómo mi cuerpo lo hace también. Me abalanzo sobre él y despierto.

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5 comentarios en “Desprendimiento

  1. Ki dijo:

    Mi querido Rojo León. Sigue soñando y deja que tu alma vaya a donde quiera ir y te quiera llevar. Y no te preocupes… Ella sabrá como volver.
    Un abrazo y aprovecho para enviar mis mejores deseos para el año que está por comenzar. Un abrazo para ti y para los tuyos.

  2. Zen dijo:

    Es grandiosos que puedas permitirle a tu espiritu por instantes viajar libre e ir lejor…
    … Ensaya lo absurdo y conquistarás lo imposible …

  3. AMAZONA dijo:

    Nada mejor que para expresarme que Pedro Calderon de la Barca:

    Sueña el rey que es rey, y vive
    con este engaño mandando,
    disponiendo y gobernando;
    y este aplauso, que recibe
    prestado, en el viento escribe,
    y en cenizas le convierte
    la muerte, ¡desdicha fuerte!
    ¿Que hay quien intente reinar,
    viendo que ha de despertar
    en el sueño de la muerte?

    Sueña el rico en su riqueza,
    que más cuidados le ofrece;
    sueña el pobre que padece
    su miseria y su pobreza;
    sueña el que a medrar empieza,
    sueña el que afana y pretende,
    sueña el que agravia y ofende,
    y en el mundo, en conclusión,
    todos sueñan lo que son,
    aunque ninguno lo entiende.

    Yo sueño que estoy aquí
    destas prisiones cargado,
    y soñé que en otro estado
    más lisonjero me vi.
    ¿Qué es la vida? Un frenesí.
    ¿Qué es la vida? Una ilusión,
    una sombra, una ficción,
    y el mayor bien es pequeño:
    que toda la vida es sueño,
    y los sueños, sueños son.

  4. Bartoli dijo:

    No deberias tener miedo, desprenderse del puerco es algo que pocos pueden lograr, y son todavía menos los que lo controlan, keep practicing my friend and you’ll soon become a real masta!!!

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