Las alas del ángel (Desprendimiento 4)

Abro los ojos y estoy en una cama extraña, sobre tapanco. El techo a dos aguas es de madera, al igual que el resto de la casa. En dirección a mis pies hay un ventanal grande, a mi izquierda está dormida mi novia. Me levanto de la cama y camino por el lugar, “es bastante acogedor” digo. En ese momento ella despierta y por algún motivo comenzamos a discutir. Muy molesta se va de la casa, y en el momento en que sale emite un sonido al azotar la puerta. Esto me hace tomar cierta conciencia y noto que toda la casa tiene pegados por doquier post-its con pequeñas notas, las que me resulta imposible leer. Al no poder leer recuerdo que se dice por ahí, de manera popular, que dentro de los sueños no se puede leer, así que sé que estoy soñando. Camino un poco más en el tapanco, no bajo por ningún motivo al piso principal, me acerco a la venta, la abro y sin mirar abajo me arrojo por la ventana.

En el momento en que me incorporo, ya afuera en la calle, puedo ver que este lugar es como pienso que Londres debe ser. La calle empedrada es de un ancho considerable. Es de noche, hay neblina por doquier y los faroles permiten ver un poco el lugar por donde se camina. Durante mi inusual caminata veo un lugar que llama mi atención, es una puerta abierta de lámina, apenas iluminada por una lámpara amarillenta. Pareciera una entrada trasera de algún lugar lúgubre. Una extraña y fuerte sensación inexplicable me incita a entrar.

Se trata de un pasillo largo, aproximadamente un metro y medio de ancho. Las paredes son blancas y muy manchadas, en la unión con el piso hay partes en las cuales su puede ver limo. El final del pasillo no se alcanza a ver ya que la iluminación es muy tenue, sólo hay un foco cada seis o siete metros. A lo largo de todo el pasillo, empiezo a caminar por de esos intervalos de luz y oscuridad que procuran las bombillas. Durante esta tétrica travesía noto que a los lados hay entradas hacia habitaciones en cuyo centro hay planchas para acostar muertos. Es un anfiteatro.

En esta ocasión el miedo no me invade como en sueños pasados, muy al contrario, tuve una sensación de felicidad muy grande, pensé que podría encontrar un muerto tendido en alguna plancha y probablemente podría comunicarme con él. Continúo caminando pero algo no es del todo normal para mí, ya que cuando paso a través de los intervalos luminosos, mi sombra no corresponde con mi anatomía, más bien parece que cargo con un bulto o joroba a mis espaldas. Pronto veo por fin una habitación que parece estar ocupada por alguien, así que me decido a entrar.

Frente a mí está un cuerpo tendido en la plancha. Es un hombre de más o menos 45 años de edad, con el aspecto de tener pocas horas de muerto. A su lado derecho, de pie, el mismo hombre contemplándose. En el momento en que me ve entrar da un paso atrás. Me mira fijamente. No parece tener miedo, pero sí estar asombrado. Noto que no pone atención en mi cara sino que observa algo por encima de mi hombro; por un momento me cruza por la cabeza que alguien más está ahí y que está detrás de mí. Volteo pero no hay nadie, de pronto en una ventana rota veo mi reflejo y mi expresión que es de asombro como la de aquel hombre. En mi espalda, de una manera majestuosa, un par de alas se extienden, dejando ver unas plumas negras, brillantes y hermosas. Su belleza me impacta tanto que despierto.

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Las alas del ángel (Desprendimiento 4)

3 comentarios en “Las alas del ángel (Desprendimiento 4)

  1. Zen dijo:

    Imposible Olvidarlo…
    Tu dualidad siempre presente, siempre en combate, excelente representación de la misma, simplemente facinante. A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante, por lo mismo tu vives, mientras otros tantos solo existen.

  2. Bartoli dijo:

    No mames, loquísimo sueño, y además chingo atmósfera en la narración, practicamente lo viví.
    Es el que más me ha gustado…

    Felicidades maldito friki dual

  3. Ki dijo:

    Querido Rojo León.
    Entrañable Electrolito.
    Queridos amigos Todos.

    Primero que nada espero acepten una disculpa por la ausencia, pero como la mayoria de ustedes saben, me encuentro inmerso en un pasaje un tanto “incapacitante” de mi vida.

    Este sueño particularmente me ha gustado mucho siempre. Porque para mi (espero haberlo comentado de viva voz alguna vez) representa exactamente lo que Rojo León y lo que todos ustedes AMIGOS han sido en mi vida. ANGELES. Que están ahi en los momentos en que más se necesita, siempre con una palabra de apoyo, siempre con una sonrisa o, porque no, con un regaño.

    Como alguna vez lo dije. Rojo León No estaba soñando, (ni en este caso terminando la Saga de DESPRENDIMIENTO) Estaba viendo, de manera “inconsciente” parte de su verdadera personalidad. Parte de lo que es en esta vida para algunos de nosotros. Un abrazo para todos.

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