Luz

Sobre un bote pienso que es poco seguro estar en un sitio así, en aguas oscuras y poco profundas de un manglar, en penumbras y con riesgo de ser devorado por un cocodrilo.

Observo que la carrera hasta la orilla es larga e igual de peligrosa que permanecer sobre el agua: aún así la inicio. Corro sobre las raíces y piedras a mi paso. Pongo especial cuidado en no introducir mis pies en el agua. Ligero y sin dificultad, me siento seguro al no permanecer quieto.

Frente a mí veo cómo poco a poco la penumbra, que se forma debajo de los manglares, empieza a disiparse por la proximidad de suelo firme y escasez de árboles que impiden el paso de la luz. El resplandor del sol se ve cerca. Durante mi carrera pienso que es muy extraño no haber visto ningún cocodrilo, con el miedo que tenía a encontrarme con uno de ellos. El fin del manglar llega y de un salto intento llegar a suelo firme. Este brinco es más como un pequeño vuelo, y durante el mismo puedo notar que el suelo está cubierto en su totalidad por hojas, parecidas a las de maple, de un color amarillo muy resplandeciente. La luz del sol se refleja en ellas y casi me ciega por completo, pero esto no me parece malo, al contrario me trasmite una sensación de paz y bienestar indescriptible.

Justo antes de caer veo cómo debajo de las hojas, camuflados por el resplandor de las mismas, están cientos de cocodrilos esperando a que caiga para devorarme. En el momento en que mis pies tocan el suelo y con la inercia que llevo, continúo corriendo, puedo sentir y oír cómo las poderosas mandíbulas de los reptiles se cierran a mi paso con fallidos intentos por capturarme.

En el momento que creo más indicado doy vuelta y regreso al manglar, mi marcha es veloz y continúa siendo ligera. Detrás de mí corre alguien más, esto no me sorprende y me alienta a continuar mi carrera. Busco el bote de donde toda esta carrera inició, pero es inútil. No tengo idea de qué camino tomé ni cuál debo elegir ahora.

En medio de las aguas poco profundas, como un oasis en medio del desierto, una pequeña construcción octagonal, es lo suficientemente alta para que por la noche, que está próxima a llegar, el nivel del agua no me alcance y los cocodrilos tampoco.

El estar en la construcción no hace que sienta completa seguridad por mí, así que mejor subo al techo. Veo como el agua comienza poco a poco a subir de nivel. En este momento me doy cuenta de que a mi derecha, y desde hace ya un buen rato, está mi esposa. No nos decimos nada, sólo observamos cómo el nivel del agua continúa en ascenso. Pronto a nuestras espaldas se abre una trampa de la cual sale un hombre. Con una vos fuerte y segura nos dice “ésta es la salida del lugar”. Espero a que mi acompañante entre y justo antes de hacer lo mismo, un sentimiento de nostalgia me invade. Pienso que es una lástima que no volveré a ver ese resplandor de hojas amarillas que tan hermoso me pareció, por un momento sentí que estaba brincando hacia el sol. Volteo a mis espaldas como esperando ver un poco de ese destello de luz, pero es imposible, es casi de noche y lo único que puedo hacer es despertar.

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Un comentario en “Luz

  1. Zen dijo:

    El Sol: Fuente resplandeciente de luz, de calor, de movimiento, de vida y de belleza. El profano lo admira porque siente los efectos de su poder; el sabio lo aprecia porque reconoce su importancia única en el sistema del mundo; el artista lo saluda porque ve en su esplendor la causa virtual de todas las armonías. Cita del astrónomo Camille Flammarion.

    Aún recuerdo esa noche en que los dos soñamos con cocodrilos y sol… un sol enajenante, hermoso y brillante, recuerdo que uno de los cocodrilos en mi sueño era gordo, enorme y bofo, la vision me provoco tanta risa que desperté. Tu tambien apareciste en mi sueño esa noche…

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