Águilas y lluvia

Yo y alguien a mi lado, no sé decir quién, portábamos unos guantes en nuestras manos derechas. Eran de cuero casi blanco y nos llegaban hasta el antebrazo. Éstos servían para protegernos de garras de las águilas amaestradas que llevábamos con nosotros.

Sucedió en una tarde con nubarrones, era oscura y solitaria. Mi compañero y yo caminábamos por calles sin personas, mientras nuestras águilas cafés volaban y aterrizaban alternativamente en nuestros brazos. Cuando ellas alcanzaban grandes alturas, daban círculos sobre nuestras cabezas y después, cadenciosamente, descendían.

Caminamos así durante un largo rato, hasta que sentimos que era momento de ir a casa. Una vez decidido esto, las primeras gotas de agua cayeron del cielo. Los dos preocupados porque nuestras águilas no se fueran a mojar, las llamamos en ese instante. Llegaron a nuestros antebrazos y las cubrimos con unos plásticos que encontramos tirados. Parecían estar felices dentro de ellos.

Corrimos a casa en el momento en que la lluvia caía densa. El camino era largo y terminamos por empaparnos, pero con nuestras mascotas secas en nuestros brazos. Para cuando estuvimos frente a la puerta de nuestro hogar, las ropas chorreaban y el chubasco había cesado. Las águilas volvieron a volar alto, y nosotros nos metimos a la casa para secarnos. Dentro de ella, sobre una pequeña mesa, esperaban unas fotografías. Las comencé a ver y en todas salía yo retratado. En unas como bebé, en otras con mi edad actual. Me sorprendí y las guardé.

Mientras las barajaba nuevamente, me pregunté: “¿Dónde estarán las águilas ahora? La lluvia ya terminó, pero hace frío afuera”.

Descubrí que dentro de la casa, aparte de mi acompañante que paseaba por ahí, había otra persona que quería ver las fotografías. Se las mostré.

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Águilas y lluvia

2 comentarios en “Águilas y lluvia

  1. Ki dijo:

    Electrolito:

    Es algo asi como la Cetrería. Sólo que en tu relato no cazas. Solo vuelan y vuelven.

    Muy bueno.

    La lluvia le da un toque especial a la historia, que no se como describir, sólo siento que me gustó al leerla.

    Saludos y un abrazo.

  2. Zen dijo:

    Recuerdo el Don del Aguila… estará relacionado con tu soñar? yo creo que de alguna manera si, es el incociente codificado tratando de hacerse conocer…
    Me gusta como lo has narrado. Besos!

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