A propósito de “El héroe de las mil caras” de Joseph Campbell

En el capítulo introductorio del impecable ensayo de Joseph Campbell, dentro de un marco del psicoanálisis jungiano, se dedica un pasaje a la relación del campo de los mitos y el del sueño.En el pasaje dedicado a dicha relación se hallan argumentos por demás interesantes. De los que supongo que el lector, el ensoñador o lector/ensoñador podrá inferir la naturaleza de los sentimientos que algunas experiencias oníricas provocan en él. A título personal podría decir que en determinadas ocasiones como en Mano de cabra el sabor de boca que dejó la ensoñación era misteriosa, pero conforme fui delimitando el origen de las emociones que me indujo, llegué a la conclusión (ilógica, por cierto) de que ese material onírico era muy viejo, incluso más que yo. Quizá una raíz más profunda que la misma vida del ensoñador haga presencia cada vez que se acuesta a dormir.

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El terreno de la batalla mitológica se ha trasportado del Olimpo, el Mictlán, hacia la jurisdicción de los sueños: ahí es donde se libran las verdaderas peleas entre Titanes o se llevan a cabo las odiseas. A causa de la falta de una explicación y una gramática mitológica que dé coherencia a la realidad caótica contemporánea, el sujeto necesariamente se transforma en un ensoñador que intenta con desesperación liberarse de las ataduras de la esclerosis del alma, del espíritu impotente; y de los horrores del hombre.

“El sueño es el mito personalizado, el mito es el sueño despersonalizado.” (25)

Mito y sueño comparten la misma sustancia y tienen maneras similares de acción en los individuos; sus diferencias estriban en la proyección de esa sustancia: puede orientarse hacia la mitología interior (microcosmos) o hacia la exterior (macrocosmos). Macrocosmos y microcosmos comparten en esencia las mismas reglas, pueden ser inteligidos en maneras similares.

“Pero en el sueño las formas son distorsionadas por las dificultades peculiares al que sueña, mientras que en el mito los problemas y las soluciones mostradas son directamente válidos para toda la humanidad” (25-26)

“El héroe ha muerto en cuanto hombre moderno; pero como hombre eterno —perfecto, no específico, universal— ha vuelto a nacer. Su segunda tarea y hazaña formal ha de ser […] volver a nosotros transfigurado y enseñar las lecciones que ha aprendido sobre la renovación de la vida.” (26)

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Así pues, el anzuelo ha sido arrojado. La carnada que ofrece Campbell a través de su erudición en la mitología universal, del enfoque por demás acertado desde el psicoanálisis y la guía invaluable para el lector/ensoñador es, indudablemente, una lectura a la que hay que acercarse.

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A propósito de “El héroe de las mil caras” de Joseph Campbell

2 comentarios en “A propósito de “El héroe de las mil caras” de Joseph Campbell

  1. Zen dijo:

    Estoy segura que he tenido sueños que no provienen de esta vida, por temporadas son tan repetitivos que me hacen pensar que intentan convencerme de realizar algo pendiente que no entiendo… tal vez estoy enloqueciendo. jeje
    Besitos, te quiero!

    1. Los sueños recurrentes tratan de convencer al ensoñador, como dices, de que hay un cabo por atar desde hace tiempo. Generalmente sólo los terapeutas tienen el comillo suficiente largo como para llegar a esos significados ocultos, aunque no dudo que con un poco de esfuerzo el sujeto mismo pueda llegar a una conclusión razonable.

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