Lagarto de ojos verdes

Recientemente he notado una característica que es común en los sueños, pero que ahora se presenta con mucha más recurrencia. Sólo puedo recordar en las mañanas o en la mitad de la noche un fragmento de sueño, que generalmente es breve y por desgracia insípido; este caso no es diferente en su longitud pero sí en su cualidad.

Caminaba por una calle empedrada, de ésas que se ven en pueblos turísticos que tienen alguna etiqueta de por medio: “zapatista”, “mágico”, “colonial”, “histórico”, etc. Las aceras estaban casi desiertas y yo caminaba distraídamente. Pronto me encontré con una camioneta de carga que tenía jaulas con reptiles a la venta: todos ellos sumergidos en la compra-venta ilegal.

Uno me llamó poderosamente la atención. Era verde limón y de casi un metro de largo. Cuando quise acercarme a mirarlo, el hombre que los vendía ya me lo estaba ofreciendo. Sus brazos morenos y fuertes salían de una camisa arremangada, blanca y muy percudida; usaba el sombrero de rigor. No me atreví a tomar al animal en mis brazos porque supe que su mordida era venenosa; pero ya en la proximidad pude observar que sus ojos eran excepcionales. Las negras pupilas estaban circuladas por unos iris completamente blancos y los bordes, tanto de unas como de otros, estaban bellamente definidos; al rededor de los iris había una sustancia verde, del mismo color de todo el cuerpo del reptil, que llegado a un punto, se confundía con la piel de la cabeza. Esos ojos que me hipnotizaron por un rato estaban siempre abiertos porque no tenían párpados.

Al dudar en acoger al animal en mis brazos, el vendedor lo dejó caer accidentalmente. El lagarto se escabulló entre las llantas de los coches estacionados y rápidamente alcanzó una planicie verde poblada por árboles de troncos enmohecidos. Corrí tras él y lo alcancé al lado de un árbol. No me atreví a tocarlo por su veneno, pero lo custodié en espera de que su dueño lo recuperara. Antes de que el vendedor se presentara, una mujer y otro hombre llegaron con pistolas en mano y me vieron a un lado del lagarto verde. Dispararon contra mí, pensando que yo era el dueño.

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Lagarto de ojos verdes

6 comentarios en “Lagarto de ojos verdes

    1. Por cierto, el título me parece de una presición chingona.
      Nuestas estadísticas están tan altas que, creo, dentro de poco también podremos decir que somos más famosos que Jesucristo.

      1. Rojo Leon dijo:

        jejejje que terrible seria eso de ser mas famoso que J.C. después vendría la santificación y esas cosas terribles que nos harían menos humanos y menos soñadores, mejor quedémonos con nuestra fama “pichicatera” jejejeje

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