Hasta el copete de tantas balas y persecución

Creo que todo empezó como un programa de televisión en donde mostraban a un hombre que había sobrevivido a la mordida de varias serpientes en el desierto. El procedimiento que usó para repeler el veneno fue moverse como serpiente: de pie y con los brazos por arriba de la cabeza, extendidos hacia el cielo y con las manos tomadas una de la otra.

El lugar en donde se veía al viejo contar su historia era frente a un refugio de piedra de apariencia muy antigua, casi arcaica. De pronto este señor se me unía y caminábamos juntos mientras platicábamos su experiencia con los reptiles. El paraje poco a poco se transformó en un caserío; pronto nos hallamos andando por una empinada calle de arena. A continuación nos encontramos con una serpiente del mismo material que estábamos pisando y era casi tan alta como nosotros. Había sido fabricada por la gente de la televisión que no pude por ninguna parte. Sobre esta construcción había serpientes reales, muchas eran cadáveres y unas pocas estaban vivas. El viejo las levantaba con las manos desnudas y parecía no tener miedo a ser mordido de nuevo. Me ofreció una pero yo me alejé internándome en el caserío. Él me alcanzó pronto.

En una de esas calles vimos cómo una combi de servicio público dio de manera brusca la vuelta en una esquina, pero el conductor no se detuvo hasta chocar con la banqueta al volantear de esa manera. El hombre que la manejaba abrió la puerta con violencia y antes de que la viéramos, supimos que llevaba un arma en las manos. Apenas sentimos la necesidad de huir, otra combi llegó con velocidad por el camino en que había arribado la primera; dio la vuelta de la misma forma y quedaron los dos autos uno al lado del otro. No sabíamos el viejo y yo si era un enfrentamiento o si venían por nosotros, así que empezamos a correr. Llegamos a la parte trasera del pueblo. Corrimos como nunca, rapidísimo, y mi cuerpo para ese entonces era el de un niño, así de pequeño y herido de bala. No supimos si por producto de la supuesta persecución o si fue un genuino fuego cruzado.

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