Oleaje

El lugar en donde estaba tenía un regusto al set que Truman sufrió en The Truman Show. Si bien la arena de la playa debajo de mis pies se sentía muy real, con tan sólo mirar al cielo se advertía un acartonamiento y un sabor a irrealidad. Alrededor mío había un bullicio que recordaba a un hormiguero; no distinguía algún rostro en especial y estoy seguro que la gente huía de la playa. Temían al agua. Y yo, después de unos momentos, también. La primera ola era monstruosa por su tamaño y cortaba sin clemencia el aliento. Tenía un color azul muy parecido al de los zafiros y vaticinaba muertes al instante y otras dolorosas.

Corrí como todos.

Mientras huía del rugido del agua noté que estaba en una isla de forma alargada y ridículamente estrecha; justo en medio había una carreterita en la que una camioneta pequeña me esperaba. Dentro viajaba gente importante para mí y que había venido a mi rescate. Logramos acelerar, como en una película gringa, antes de que la marea lograra alcanzar los neumáticos. Al mirar atrás, la tierra de la isla cedía ante la fuerza de las olas, de la misma forma desaparecía la carretera ya recorrida y, tiempo después, la que faltaba por recorrer.

Las olas se hinchaban descomunalmente y prometían muerte. El tramo de camino que nos quedaba por andar se acabó en algún momento y tuvimos que tomar una decisión. De manera curiosa la gente que estaba dentro del coche se esfumó o dejó de importar, así que abrí la puerta y lo primero con lo que me encontré fue una resbaladilla o tobogán que me conducía directo y sin misericordia al mar furibundo que ya había consumido cualquier sostén. Cerré los ojos resignado y sentí con claridad el momento de entregarme. Me dejé caer hacía el líquido zafiro que esperaba con ansia.

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Oleaje

6 comentarios en “Oleaje

  1. Ana. dijo:

    Me gusta mucho tu sueño pero me puso a pensar.
    Sigue publicando, te felicito pues escribes muy bien.
    Te amo.

    1. Por cierto, creo que entregarse al mar es una experiencia que de manera irremediable cualquier persona tiene que vivir. Estar sin fundamento causa vértigo y miedo (ante lo que no se conoce) pero, una vez que se asimila, puede provocar la más deleitosa de las libertades.

  2. chaui duga dijo:

    Las descripciones de tus angustias oniricas me provocan desesperación. Las relatas con mucha precisión. Cuando te sientas perdido en el sueño invocame y me haré presente en tu aventura nocturna. Recuerda que puedo hacerlo.

    1. Sin duda el tono general de mis sueños ronda la angustia, muy pocas veces el miedo o el horror. Es un alivio saber que esa tonalidad se trasmina en la redacción porque ése es uno de los objetivos.
      En el momento en que las escenas del sueño ocurren me siento como bajo un hechizo o una neblina que me embota y lo único que puedo hacer, mientras tanto, es ser espectador o un actor obligado a actuar con reglas ajenas que, no obstante, son bien mías. No tengo la capacidad de hacer uso consciente de deseos o planes. La lógica de mis sueños fluye con la mayor naturalidad, junto con una naturaleza que a veces parecer estar enojada conmigo; o que simplemente es cruel como un niño que no sabe qué hace.
      Por cierto, me gusta tu nickname (pseudónimo).

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